El 14 de octubre, un grupo de activistas trans realizaron una velada en el lugar en donde hace 4 años fue asesinada la activista Alessa Flores, quien luchaba por los derechos de las juventudes trans y era trabajadora sexual.  Después de cuatro años se sigue exigiendo justicia y el esclarecimiento de su asesinato.

 

Alessa Flores era una mujer transexual, activista y defensora de los derechos de las trabajadoras sexuales, así como de las juventudes trans. Ella formaba parte de la Red de jóvenes Trans, participaba en mesas de discusión y daba talleres. Igualmente colaboró en la colocación de las ofrendas del Día de Muertos dedicadas a sus compañeras trabajadoras sexuales, muchas de ellas víctimas de la violencia machista y homofóbica. 

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En un vídeo, frente a uno de estos altares, ella comentó: “Espero no tener que estar en este cartel nunca, espero no terminar aquí y terminar en otro lado, el trabajo sexual es una opción, pero no me gustaría hacer solo eso”

Desgraciadamente, Alessa no pudo continuar con sus sueños y proyectos. Al día de hoy su asesinato no se ha esclarecido, el culpable sigue libre a pesar de que se tenían vídeos y testimonios.

Es urgente que se tomen medidas para la tipificación de crímenes de odio y transfeminicidios, también exigimos la resolución de todos los casos que han quedado archivados e impunes, no es posible seguir viviendo en este país homofóbico, machista, misógino. ¡Seguiremos alzando la voz por lxs que ya no están! 

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