Ser activista o estar a favor de las causas sociales justas siempre ha sido un acto revolucionario, pues es salir de nuestra comodidad, dejar a un lado los privilegios para, primero, empezar a analizarnos nosotros mismos, realizar constantes cambios en nuestras conductas, pensamientos y maneras de actuar; la autocrítica es una constante en la vida diaria de lxs activistas, pues no somos perfectxs y estamos en un constante aprendizaje y construcción o deconstrucción.

También esto conlleva la pérdida de amistades, familia o gente cercana, pues una vez que te das cuenta de ciertas conductas o actitudes que ya no encajan con tus ideales y creencias es complicado coexistir con personas que ejercen dichas conductas. Hacerlo notar a lxs otrxs o tratar de explicarles el porqué está mal, es violento, incomoda, es clasista, racista, etcétera, puede interpretarse de mil maneras negativas. En el mejor de los casos, lxs involucradxs tratarán de cambiarlo o de ya no hacerlo delante de ti, en el peor terminarán por dejarte de hablar y hasta violentarte. 

Imagen que contiene Logotipo

Descripción generada automáticamente

Nos han llamado la generación de cristal o mazapán por el simple hecho de ya no aceptar conductas clasistas, machistas, misóginas, homofóbicas, sexistas, racistas, xenófobas, argumentando que en sus tiempos eso no ofendía a nadie, que son simples chistes, que no soportamos nada, invisibilizando o minimizando el problema y, evidentemente, no vamos a seguir tolerando que se desestimen luchas, se haga menos a las personas ni que continue la discriminación y el odio hacia las minorías. 

Desde que me declaré abiertamente feminista y “salí del closet” he perdido amistades, dejado de hablarle a familiares, bloqueado a gente que conocía, compañeros de la escuela o simplemente gente con quienes en algún momento conviví. 

Por mucho tiempo mantuve discusiones acaloradas con estas personas, para tratar de que entendieran y de cierta manera educarles respecto al tema, pero a largo plazo es agotador y frustrante, pues te das cuenta de que realmente para ellxs no existe otra realidad más que la propia y que no van a cambiar o al menos no en ese momento. 

Imagen que contiene hombre, sostener, calle, firmar

Descripción generada automáticamente

Afortunadamente en el camino del feminismo me he encontrado a gente maravillosa, amigas conocidas, mujeres que sé que si me llegara a suceder algo estarán ahí para mí, para mi madre y hermanas. Si llego a desaparecer lo quemarán y romperán todo hasta encontrarme y pedirán justicia, por mí y por todas. Descubrí que “otras maneras son posibles” y que “lo personal es político”. Con personas pertenecientes al colectivo LGBT+, igualmente, me encontré con buenas amistades y personas que me apoyarán en todo. 

Pero no todo ha sido encantador y fascinante, muchas veces nos enfrentamos a “lxs perfectxs activistas”, aquellxs que lo saben y lo conocen todo, critican tus procesos o incluso llegan a discriminarte.

Pero no te preocupes, siempre habrá gente que entenderá y te respetará. Recuerda que existimos muchas personas, que, como tú, queremos cambiar el mundo y no estamos solxs.

Imagen que contiene dibujo

Descripción generada automáticamente

El activismo social es un proceso tardado, pero necesario que vela por los intereses personales, pero principalmente, por los colectivos, y va en busca del bienestar social para tratar de mantener la sana convivencia y equilibrar a la sociedad. 

 

0 Comentarios

Escribe un comentario