El Día de las Escritoras nació en España en octubre de 2016 con la finalidad de recuperar y hacer visibles las literaturas escritas por mujeres, reconocer a las mismas y combatir la discriminación y el machismo, que hasta la fecha está presente en los círculos literarios, la academia y en la sociedad.

Esta celebración, anual, se lleva a cabo el lunes más cercano al día 15 del mes de octubre. El Día de las Escritoras surgió por iniciativa de la Biblioteca Nacional de España, la Asociación Clásicas y Modernas y la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas y Empresariales con la finalidad de reivindicar y combatir la invisibilización de las mujeres en la literatura. 

A pesar de tener en mente nombres de mujeres escritoras aún faltan muchas por reconocer. El canon, la academia y el machismo han obstaculizado, desde siempre, el desempeño de la tarea escritural realizada mujeres. En siglos pasados era imposible que el nombre de una mujer apareciera en una obra, muchas firmaban como “Anónimo”, nombres masculinos o seudónimos para que sus libros pudieran ser publicados y tuvieran alcance. 

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Las escritoras, que actualmente son conocidas a nivel mundial, tuvieron que enfrentarse a una serie de obstáculos tales como la discriminación, desigualdad de género, roles y estereotipos impuestos por la sociedad, así como a ideas retrógradas, machistas y misóginas, que, hasta hoy, siguen latentes. 

El Día de las Escritoras también intenta rescatar a escritoras que han quedado en el olvido; obras de escritoras canónicas y conocidas universalmente, a las que no se les ha dado el valor que merecen; reconocer a las nuevas generaciones que se dedican al quehacer escritural; así como abrir espacios, mesas de diálogo, talleres y presentaciones de todas aquellas mujeres que escriban o les interese comenzar a hacerlo. 

Además del desprecio que existe hacia la literatura escrita por mujeres, los roles socialmente asignados a nosotras hacen casi imposible el poder escribir, tener un tiempo y un espacio dedicado a la escritura es un lujo que muy pocas poseen. Muchas de nosotras escribimos en la cocina, en el baño, antes de ir a dormir, en el transporte público, mientras nos dedicamos a las labores del hogar, al cuidado de los hijxs, incluso en horas laborales en trabajos que muchas veces tomamos, debido a que socialmente no se nos permite dedicarnos a la escritura como una manera de sobrevivir y de vivir, sin mencionar la poca o nula retribución económica que existe. 

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Se habla de la literatura canónica, los clásicos de la literatura, la mayoría de ellos escritos por hombres; en premios y reconocimientos literarios la gran parte de los ganadores o nominados nuevamente son hombres. Igualmente, en el aspecto escolar, en clases o carreras relacionadas con la literatura gran porcentaje de la literatura o crítica que se lee es la escrita por hombres.

Debemos comenzar a reconocer, valorar y consumir obras escritas por mujeres, existen grandes libros que hablan sobre temas variados, se escriben desde otro punto de vista, con una perspectiva diferente, desde lo femenino, desde lo otro; hay que dejar a un lado las ideas machistas de que los escritos femeninos son únicamente de índole romántica, temas del hogar, cuestiones que sólo interesan al “sexo débil”. 

Es urgente difundir y hacer notar a aquellas que escriben, así como luchar por visibilizar las literaturas femeninas. 

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Unos días después del día de las escritoras, "(...) reconocemos a todas las escritoras mexicanas que nunca leímos en la licenciatura en letras. 

A las que usaron seudónimos masculinos para que su obra viera la luz. 

A las que escribieron sobre la revolución mexicana.

A las lesbianas que escriben poesía erótica. 

A las niñas que escriben desde que aprendieron a hacerlo.

A las mujeres mayores que creen que no tienen talento, pero lo tienen y siguen escribiendo.

A las mujeres que no tuvieron acceso a la educación universitaria y escriben con sus propios recursos. 

A las escritoras que comparten sus saberes. 

A todas las que ofrecen talleres y sororidad. 

A las que escriben sin retribución monetaria. 

A las que escriben, aunque les dicen que no lo hagan. 

A las que escriben en las noches y los fines de semana porque tienen que limpiar, alimentar a lxs niñxs y trabajar. 

A las que escriben y aún no se nombran escritoras. 

A las que escriben y aún no han publicado. 

A todas las mujeres que escriben. 

A todas las que escriben.” 

Den Mondragón  

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