El 8 de marzo no hay nada que celebrar, el Día Internacional de la Mujer surgió a finales del siglo XIX, después de la llamada Revolución Industrial, la cual dio origen a una transformación económica y laboral, pero trajo consigo una serie de problemáticas, unas de las más graves fue la explotación laboral de miles de mujeres y la inexistencia de leyes que las protegiera.

El 8 de marzo de 1857, las llamadas garment workers, mujeres que trabajaban en la industria textil, salieron a protestar y convocaron a una huelga en las calles de Nueva York, pero al momento de la protesta fueron detenidas arbitrariamente por elementos policiacos.

En 1859, dos años después del suceso, las protestantes crearon el primer sindicato femenino con el fin de abogar y luchar por sus derechos laborales.

El 8 de marzo de 1908, 15,000 mujeres en Nueva York salieron a protestar, nuevamente, para exigir “un aumento de sueldo, menos horas de trabajo, derecho al voto y prohibir el trabajo infantil. El eslogan que utilizaron fue “Pan y Rosas”. Ya que, el pan representaba la seguridad económica, y las rosas, una mejor calidad de vida”.

Las luchas y protestas continuaron en otros países del mundo, desafortunadamente, el 25 de marzo de 1911 “más de 100 trabajadoras textiles, mujeres inmigrantes en su mayoría de Europa del Este de Italia, perdieron la vida en un incendio en la fábrica de Triangle Shirtwaist en Nueva York. Un total de 123 trabajadoras y 23 hombres murieron. El número de heridos fue de 70. La víctima más grande tenía 43 años y la más joven, 14 años. Esto impulsó a las mujeres a continuar la lucha”.

Luchas y protestas feministas continuaron en todo el mundo y no fue hasta pasada la Segunda Guerra Mundial que en 1975 la asamblea de las Naciones Unidas conmemora el Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo.

A pesar de que han pasado años, la lucha contra la misoginia, el machismo, la desigualdad, la discriminación y la violencia contra las mujeres continúa. En México, una creciente ola de feminicidios y violencia contra nosotras ha venido al alza, por ello el día de hoy miles de mujeres de diferentes partes del mundo y de nuestro país, salieron a tomar las calles para alzar la voz y exigir justicia por todas las que ya no están, por aquellas que silenciaron y les arrebataron la vida.

El estado mexicano no garantiza la seguridad ni el respeto a los derechos humanos de las mujeres, no nos protegen y en cambio nos reprimen, violentan, gasean y hacen detenciones arbitrarias durante estas marchas. He visto muchas publicaciones y comentarios de personas que se quejan de los “destrozos” y pintas de las feministas hacen, dicen que “esas no son las formas”, aluden al “valor histórico” de los monumentos cuando no tienen idea de como se llaman o que “representan”, pero no se quejan de los feminicidios ni de la violencia de género.

Pero la lucha seguirá, seguiremos rompiendo, pintando y quemándolo todo por TODAS LAS QUE YA NO ESTÁN, porque queremos salir, caminar, bailar, viajar, trabajar, VIVIR LIBRES. Gracias a todas esas morras que salieron a marchar hoy y a todas las que lucharon y protestaron desde su propia trinchera.

Y recuerden hermanas: ¡NO SE VA A CAER, LO VAMOS A TIRAR! ¡EL PRESENTE ES FEMINISTA!

 

 

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